viernes, 14 de octubre de 2016

RECORTAR Y COSER. Editando el problema a partir de las preguntas



La mujer llega a consulta. Se la nota enojada. Luego de hablar de temas intrascendentes a fin de romper el hielo, ella se anima a ir al grano: “Bueno, vengo a consulta porque pasó algo terrible, algo que me tiene muy perturbada; una semana atrás sorprendí a mi esposo vestido con mi ropa. Empecé a sospechar desde hace unas semanas, porque notaba la ropa deformada, estirada y que la lavaban sin que yo la hubiera usado. Entonces comencé a espiarlo y lo sorprendí usando mi falda, mi blusa, mis zapatos, mis medias y completamente maquillado. Parecía una mujer. Grotesca, pero mujer. Me quedé muda y no paré de llorar toda la noche”. Aunque he escuchado de todo en los años que hago consulta, era la primera vez que escuchaba una historia semejante. Traté que mi sorpresa no fuese notoria, y terminar sin querer avergonzando a la señora.
Para muchos el problema sería obvio: un caso de travestismo masculino. Y supuestamente habría que tratarlo a él principalmente y a su “perversión”, y ver qué se puede reparar en la relación. Yo opté, en cambio, por no apresurarme con conjeturas o diagnósticos, y seguir la sugerencia de los terapeutas centrados en la soluciones de “ir un paso por detrás del consultante”.
Luego de recabar cuidadosamente un poco más de información, para comprender el contexto, invité a la señora a responder algunas preguntas reflexivas.
La conversación que se dio fue más o menos como sigue:
T.. ¿Puedo hacerte algunas preguntas, para comprender mejor cómo puedo ayudarte?
P. Claro.
T. Disculpa lo ingenuo de mi pregunta, pero ¿cómo el descubrir que tu esposo se viste en ocasiones de mujer es un problema para ti?
P. Me parece rara tu pregunta, ya que creo que es obvio…Me asusta pensar que sea homosexual.
T. Ah, ok, al descubrir esta afición suya pensaste que podría ser homosexual…
P. Sí.
T. ¿Y eso qué efecto tuvo en ti?
P. Miedo, espanto. Pensé que todos estos años fui engañada por él. Que mi matrimonio fue puro cuento y que él tenía doble vida.
T. Claro. Es esperable…¿Y has podido corroborar si es homosexual y que te engañaba en eso?
P. No sé... No entiendo… ¿Cómo corroborar? ¿No es obvio?
T. Tú sabes, ser homosexual es una condición compleja y una golondrina no hace verano. ¿Has visto otros indicadores de que es homosexual, aparte de vestirse de mujer?
P. ¿…?
T. Por ejemplo, ¿amaneramientos en sus gestos o su forma de hablar?
P. No.
T. ¿Algún tipo de interés o inclinación evidente de su parte hacia otros hombres?
P. No. La verdad, no.
T. ¿Lo ves frecuentar personas o lugares que de algún modo estén conectados con el ambiente gay?
P. No. Para nada. Nuestro negocio está en casa y él sale poco. Es hogareño.
T. Ajá, nada de escapadas nocturnas ni cosas por el estilo.
P. No.
T. Y, espero no ser imprudente con mi pregunta, ¿sexualmente notas algo que te indique que prefiera a los hombres? Tú sabes, el funcionamiento sexual no se puede fingir…
P. Bueno, la verdad, sí cumple conmigo. De hecho, parece que siempre tiene ganas. Yo tengo que andarlo frenando.
T. ¿Tú dirías que se excita contigo?
P. Uffff, sí sí sí.
T. Oh. Ya veo.
P. Incluso ha estado con otras mujeres. Él lo niega, pero yo lo sé. Es, o fue, mujeriego.
T. Bueno…entonces, ¿sí hay razones para creer que le gustan las mujeres?
P. Sí, claro.
T. ¿Y los hombres?
P. Bueno, ahora que lo vemos mejor, no.
T. Entonces, si no lo hubieses descubierto, ¿tendrías alguna duda o preocupación sobre su hombría, en base a lo que conoces de él?
P. No.
T. Ya. Aunque concuerdo contigo en que no es muy usual, y que hasta puede ser impresionante el descubrirlo, ¿en qué medida sería un problema el que tu esposo eventualmente se vista de mujer?
P. Bueno, aunque me suena raro decirlo, en nada...creo. Solo que yo lo sé.
T. Claro. Entonces, para ver si te entiendo, aunque a veces le gusta vestirse de mujer y saber eso puede ser muy impresionante, y hasta chocante, la evidencia indica que su comportamiento es masculino, le gustan las mujeres, siente fuertes deseos sexuales hacia ti…y también hacia otras mujeres. ¿Es correcto…?
P. Sí.
T.…y que si tomaras su gusto esporádico por usar prendas femeninas como una peculiaridad, que no afectó su vida en común sino hasta ahora al descubrirlo, ¿crees que habría que hacer algo con eso que descubriste?
P. Hmmm, pues supongo que no. Pero tendré que hacerme a la idea.
T. Cierto.
P. Pero una cosa sí quiero.
T. ¿Qué será?
P. Que se compre su ropa y no use la mía…


A veces desempacar el problema, usando la curiosidad como abrelatas, y viendo sus aristas e implicancias, puede ser suficiente para que se transforme y disuelva. O casi.

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